Adicciones y Patología Dual

Por patología dual nos referimos a la presencia simultánea, en un mismo sujeto, de un trastorno por uso de sustancias (TUS) y otro trastorno psiquiátrico. Esta patología dual puede referirse a distintas combinaciones, dado que se puede presentar en la adicción a cualquier sustancia (alcohol, cannabis, tabaco, cocaína, etc.), y con cualquier trastorno del eje I (trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, etc.), y del eje II (trastornos de la personalidad).

Estos pacientes con una patología dual se consideran casos más graves, dado que requieren tratamientos clínicos multidisciplinares que suelen conllevar más tiempo y gasto. También son personas con más problemas sociales y con mayores dificultades de adaptación psicosocial. Hoy en día no existen, en el ámbito público, centros especializados en patología dual, por lo que estos pacientes tienen la dificultad añadida de ser tratados en redes asistenciales diferentes: red de atención a drogodependencias y red de salud mental. A estas dificultades habría que añadir las siguientes: acuden más a los servicios de urgencias, requieren más hospitalizaciones psiquiátricas, muestran más conductas de riesgo e infecciones relacionadas como la infección por el VIH y el virus de la hepatitis C, mayores tasas de desempleo y marginación y más conductas violentas y criminales que los que sólo tienen diagnóstico de drogodependencias o diagnóstico de otro trastorno psiquiátrico.

La importancia de conocer mejor la patología dual, así como sus tratamientos, deriva de los datos epidemiológicos, que indican altas tasas de prevalencia. Dos estudios realizados en población general arrojan los siguientes resultados:

  • El “Epidemiologic Catchment Area” (ECA): el 22% de los sujetos que presentaban un trastorno mental eran dependientes del alcohol, mientras que el 15% lo eran de otras sustancias. Por otro lado, el 37% de los pacientes con abuso de alcohol y el 53% de los que abusaban de otras sustancias, presentaban otro trastorno mental. Entre las sustancias psicoactivas, fue la cocaína la más asociada a trastorno mental.
  • El estudio NCS replicó los resultados del ECA encontrando aún mayor comorbilidad, mostrando que el 42`7% de los dependientes de sustancias presentaban un trastorno psiquiátrico comórbido.

Estas altas tasas de prevalencia indican la necesidad de aumentar el conocimiento de estos sujetos a distintos niveles: psicológico, farmacológico, neurológico, clínico, social, etc.

 

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Consciencia y/o análisis

Escuchando a los grandes maestros siempre me ha surgido una contradicción que, como dice el título de este artículo, se produce entre el hecho de ser conscientes de nosotros mismos en todo momento, y el hecho de analizarnos psicológicamente, a través de procesos psicoterapéuticos. Sin embargo, profundizando un poco en el asunto, quizás la contradicción no sea tal como aparenta superficialmente.

Grandes maestros de la historia, como Buda, Osho, Eckhart Tolle y muchos otros, han enfatizado el hecho de que la clave para el desarrollo espiritual y personal, y para aumentar la felicidad en nuestras vidas, es el desarrollo de un estado de atención consciente en el aquí y ahora de forma permanente. Muchos de nosotros sabemos lo complicado que es esto, y como la mente, con su diálogo interno, vuelve una y otra vez a sacarnos de ese estado de consciencia. El diálogo interno es imprevisible, y muchas veces automático. Empezamos pensando que nos gustaría tomar un vaso de agua y acabamos pensando que la vida no tiene sentido o que nadie nos valora. Con el propósito de parar este diálogo interno y desarrollar la consciencia del aquí y ahora se han creado distintos métodos como el ayuno, la meditación o el yoga, y es a través de su práctica continua como van aumentando y alargándose esos momentos.

Desde este punto de vista, parece que en realidad no hay que hacer nada más. Sin embargo, se cuenta que el propio Buda, durante sus largas meditaciones, estuvo recordando y comprendiendo sus vidas anteriores, luchando contra los demonios (deseo, apego, odio, etc.), y comprendiendo la vida, la vejez, la enfermedad o la muerte. Es decir, parece que no todo fue mantenerse en un estado de consciencia en el presente, sino que también pasó por un cierto tipo de análisis interior de sí mismo. Si asumimos el mapa de la mente del psicólogo C. G. Jung, y dividimos esta entre consciencia, inconsciente e inconsciente colectivo, podríamos llegar a la conclusión de que el crecimiento espiritual y personal también implica el análisis de estos estratos de nuestra mente.

De hecho, me atrevería a decir que uno puede comenzar por cualquiera de las dos posibilidades. Si una persona trabaja en mantener estados de consciencia en el aquí y ahora, tanto en sí mismo como en lo que le rodea, cada vez más largos y permanentes, empezará poco a poco a tomar consciencia de aspectos de sí mismo que antes eran inconscientes y también empezará a comprender la relación que existe entre su vida y forma de ser por un lado, y su pasado y sus experiencias personales por otro. Es decir, el proceso de mantenerse consciente lleva por sí mismo a un proceso de análisis personal, y al contrario, si alguien empieza a analizar su psique, a través de las proyecciones inconscientes que aparecen en lo sueños, en algunos instrumentos como el Test de Rorschach o el TAT, o sobre las demás personas, aumentará su nivel de consciencia. El estudio de estas proyecciones va poco a poco haciendo conscientes contenidos que antes eran inconscientes, aumentando la consciencia de uno mismo y de los demás, y permitiendo a la persona una mayor facilidad para estar en el aquí y ahora.

De hecho, considero que muchos de nuestros diálogos internos que tienen lugar en el espacio de nuestra consciencia, solo son la punta del iceberg de algo que está originado en la profundidad inconsciente de nuestra mente. Llegar a los orígenes de esos pensamientos, comprenderlos y resolverlos, puede hacer que estos paren, facilitando así el acceso a un estado de calma y silencio interiores.

Probablemente, la práctica conjunta de la consciencia del aquí y ahora, y el análisis de las capas más profundas de nuestra mente, sea el camino más rápido para evolucionar como seres humanos. Es posible que estos dos métodos se potencien el uno al otro para producir una transformación en el individuo y la sociedad, así como para superar muchas neurosis, ansiedades, sensaciones de falta de sentido vital, depresiones, etc.

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Los Arquetipos y lo Inconsciente Colectivo II

En este artículo vamos a ir un poco más allá de lo que vimos en el artículo anterior: Los Arquetipos y el Inconsciente Colectivo I.

Me gustaría empezar hablando de la impronta, un aspecto del comportamiento animal descubierto por Konrad Lorenz, que le valió el Premio Nobel de Medicina de 1973. La impronta consiste en un comportamiento de origen genético, que se desarrolla de manera rápida y espontánea, y que no ha podido ser aprendido a través del ensayo y el error o a través de la experiencia. Por ejemplo, los patitos están programados al nacer para seguir al primer ser vivo que vean y reconocerle como progenitor. De ahí vienen las famosas fotografías de Lorenz, seguido por unos patitos, como si fuera su “madre”.

      

Otro ejemplo serían los polluelos recién nacidos, que se precipitan bajo cubierto cuando un halcón vuela por encima, pero no cuando el pájaro es una gaviota, un pato o una paloma. Además, si se coloca sobre el gallinero un halcón hecho de madera, los polluelos reaccionan como si estuviera vivo. Es importante tener en cuenta que los polluelos no han tenido nunca antes un encuentro con un halcón, por lo que no pueden haber aprendido esta conducta, sino que se trata de algo innato, programado a nivel genético.

En ambos casos existe un estímulo señal (primer ser vivo o halcón) que provoca una reacción animal inmutable, y ambas, estímulo y reacción, se asocian de tal manera que han sido llamadas estructuras de llave-cerradura. El estímulo señal es la llave y la reacción animal la cerradura o el seguro. En ocasiones, el sistema de reacción puede ser “abierto”, siendo susceptible de “impronta”, como en el caso de los patitos, en el que la primera huella (el primer ser vivo) es definitiva y tiene lugar en un corto periodo crítico. A este circuito del encéfalo que se activa a partir del estímulo señal y pone en marcha una serie de reacciones se le denomina Mecanismo de Liberación Innato (MIL).

Pues bien, la tesis defendida por Joseph Campbell, el mitólogo y profesor estadounidense, nos dice que en el ser humano, los mecanismos innatos de liberación ,serían los arquetipos. Comenta Campbell:

“Dentro del campo del comportamiento animal, que es el único en el que los experimentos controlados han hecho posible llegar a conclusiones dignas de confianza en la observación del instinto, se han identificado dos clases de mecanismos innatos de liberación, a saber, el estereotipado y el abierto, sujeto a huella. En el caso del primero existe una precisa relación cerradura-llave entre la prontitud interior del sistema nervioso y la señal estímulo externa, que desencadena respuesta; de forma que si existieran en la herencia humana muchos, o incluso algunos MsIL de esta clase, podríamos justamente hablar de “imágenes heredadas” en la psique. El mero hecho de que nadie haya podido aún explicar cómo se establecen tales relaciones cerradura-llave no invalida la observación de su existencia: nadie sabe cómo se introdujo el halcón en el sistema nervioso de nuestras aves de corral, sin embargo, numerosas pruebas han demostrado que está allí de facto. Pero la psique humana todavía no ha sido probada satisfactoriamente con relación a tales estereotipos, y así, temo que, pendientes de futuros estudios, debemos simplemente admitir que no sabemos cuán lejos se puede llevar adelante el principio de la imagen heredada cuando se interpretan las universales mitológicas”

Las coincidencias universales, en las mitologías de todos los pueblos a lo largo de la historia, nos indican que  los seres humanos llevamos con nosotros ciertas ideas e imágenes cuya función es actuar como MsIL. Dichas imágenes sirven para liberar la energía hacia conductas que guían el desarrollo individual e inhibir otras que involucionan o estancan al individuo. Ejemplo de las primeras serían el mito del niño divino, que nos impulsa a sacar al niño interior que todos llevamos dentro, el mito del héroe, que nos guía a través de las dificultades de la vida, la unión entre lo masculino y lo femenino en nosotros, etc. Iremos viendo estos aspectos en mayor profundidad en futuros artículos.

Estas imágenes, que encontramos tanto en nuestro inconsciente colectivo como en las imágenes mitológicas, estarían dentro de los llamados mecanismos abiertos, y por lo tanto, pese a que están relacionados con los instintos, también están sujetos al condicionamiento cultural. Este condicionamiento puede modificar la imagen externa del arquetipo, pero su esencia sigue siendo la misma. Como dice Campbell:

“El concepto de las señales estímulo como liberadoras de energía y directoras de la imagen clarifica la diferencia entre la metáfora literaria, que va dirigida al intelecto, y la mitología, que va dirigida ante todo a los mecanismos excitatorios centrales (MsEC) y a los mecanismos innatos de liberación (MsIL) de toda la persona. Según este punto de vista, una mitología operativa se puede definir como un corpus de señales estímulo sostenidas culturalmente, que fomentan el desarrollo y la activación de un tipo específico, o constelación de tipos, de vida humana. Más aún, como ahora sabemos que ninguna imagen ha sido establecida sin lugar a dudas como innata y que nuestros MsIL no son estereotipados, sino abiertos, cualesquiera “universales” que podamos encontrar en nuestro estudio comparativo debemos asignarlas más bien a la experiencia común que a cualidades; mientras que, por otra parte, incluso donde las señales estímulo puedan diferir, no implicará necesariamente que los MsIL también difieren”

Es posible que la pérdida de los símbolos y de la mitología que sufrimos en la civilización actual sea una de las causas que expliquen, entre otras cosas, el aumento de la depresión (que afecta a 350 millones de personas en el mundo y es la principal causa de discapacidad según la OMS), el aumento de la ansiedad, la sensación de vacío y de no tener un sentido vital significativo, o el desarrollo de la sociedad, que prima la productividad y la competitividad por encima de la salud, la felicidad y el bienestar. Sin embargo, la buena noticia, es que estas imágenes nos acompañan siempre, y se activan en determinados momentos, especialmente en los sueños. Es importante prestarles atención e interpretarlos adecuadamente, para hacer consciente su sentido inconsciente, y que nos puedan servir tanto de fuentes de aclaración interna con nosotros mismos como de guías en nuestra vida.

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