Consciencia y/o análisis

Escuchando a los grandes maestros siempre me ha surgido una contradicción que, como dice el título de este artículo, se produce entre el hecho de ser conscientes de nosotros mismos en todo momento, y el hecho de analizarnos psicológicamente, a través de procesos psicoterapéuticos. Sin embargo, profundizando un poco en el asunto, quizás la contradicción no sea tal como aparenta superficialmente.

Grandes maestros de la historia, como Buda, Osho, Eckhart Tolle y muchos otros, han enfatizado el hecho de que la clave para el desarrollo espiritual y personal, y para aumentar la felicidad en nuestras vidas, es el desarrollo de un estado de atención consciente en el aquí y ahora de forma permanente. Muchos de nosotros sabemos lo complicado que es esto, y como la mente, con su diálogo interno, vuelve una y otra vez a sacarnos de ese estado de consciencia. El diálogo interno es imprevisible, y muchas veces automático. Empezamos pensando que nos gustaría tomar un vaso de agua y acabamos pensando que la vida no tiene sentido o que nadie nos valora. Con el propósito de parar este diálogo interno y desarrollar la consciencia del aquí y ahora se han creado distintos métodos como el ayuno, la meditación o el yoga, y es a través de su práctica continua como van aumentando y alargándose esos momentos.

Desde este punto de vista, parece que en realidad no hay que hacer nada más. Sin embargo, se cuenta que el propio Buda, durante sus largas meditaciones, estuvo recordando y comprendiendo sus vidas anteriores, luchando contra los demonios (deseo, apego, odio, etc.), y comprendiendo la vida, la vejez, la enfermedad o la muerte. Es decir, parece que no todo fue mantenerse en un estado de consciencia en el presente, sino que también pasó por un cierto tipo de análisis interior de sí mismo. Si asumimos el mapa de la mente del psicólogo C. G. Jung, y dividimos esta entre consciencia, inconsciente e inconsciente colectivo, podríamos llegar a la conclusión de que el crecimiento espiritual y personal también implica el análisis de estos estratos de nuestra mente.

De hecho, me atrevería a decir que uno puede comenzar por cualquiera de las dos posibilidades. Si una persona trabaja en mantener estados de consciencia en el aquí y ahora, tanto en sí mismo como en lo que le rodea, cada vez más largos y permanentes, empezará poco a poco a tomar consciencia de aspectos de sí mismo que antes eran inconscientes y también empezará a comprender la relación que existe entre su vida y forma de ser por un lado, y su pasado y sus experiencias personales por otro. Es decir, el proceso de mantenerse consciente lleva por sí mismo a un proceso de análisis personal, y al contrario, si alguien empieza a analizar su psique, a través de las proyecciones inconscientes que aparecen en lo sueños, en algunos instrumentos como el Test de Rorschach o el TAT, o sobre las demás personas, aumentará su nivel de consciencia. El estudio de estas proyecciones va poco a poco haciendo conscientes contenidos que antes eran inconscientes, aumentando la consciencia de uno mismo y de los demás, y permitiendo a la persona una mayor facilidad para estar en el aquí y ahora.

De hecho, considero que muchos de nuestros diálogos internos que tienen lugar en el espacio de nuestra consciencia, solo son la punta del iceberg de algo que está originado en la profundidad inconsciente de nuestra mente. Llegar a los orígenes de esos pensamientos, comprenderlos y resolverlos, puede hacer que estos paren, facilitando así el acceso a un estado de calma y silencio interiores.

Probablemente, la práctica conjunta de la consciencia del aquí y ahora, y el análisis de las capas más profundas de nuestra mente, sea el camino más rápido para evolucionar como seres humanos. Es posible que estos dos métodos se potencien el uno al otro para producir una transformación en el individuo y la sociedad, así como para superar muchas neurosis, ansiedades, sensaciones de falta de sentido vital, depresiones, etc.

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