Los Arquetipos y lo Inconsciente Colectivo II

En este artículo vamos a ir un poco más allá de lo que vimos en el artículo anterior: Los Arquetipos y el Inconsciente Colectivo I.

Me gustaría empezar hablando de la impronta, un aspecto del comportamiento animal descubierto por Konrad Lorenz, que le valió el Premio Nobel de Medicina de 1973. La impronta consiste en un comportamiento de origen genético, que se desarrolla de manera rápida y espontánea, y que no ha podido ser aprendido a través del ensayo y el error o a través de la experiencia. Por ejemplo, los patitos están programados al nacer para seguir al primer ser vivo que vean y reconocerle como progenitor. De ahí vienen las famosas fotografías de Lorenz, seguido por unos patitos, como si fuera su “madre”.

      

Otro ejemplo serían los polluelos recién nacidos, que se precipitan bajo cubierto cuando un halcón vuela por encima, pero no cuando el pájaro es una gaviota, un pato o una paloma. Además, si se coloca sobre el gallinero un halcón hecho de madera, los polluelos reaccionan como si estuviera vivo. Es importante tener en cuenta que los polluelos no han tenido nunca antes un encuentro con un halcón, por lo que no pueden haber aprendido esta conducta, sino que se trata de algo innato, programado a nivel genético.

En ambos casos existe un estímulo señal (primer ser vivo o halcón) que provoca una reacción animal inmutable, y ambas, estímulo y reacción, se asocian de tal manera que han sido llamadas estructuras de llave-cerradura. El estímulo señal es la llave y la reacción animal la cerradura o el seguro. En ocasiones, el sistema de reacción puede ser “abierto”, siendo susceptible de “impronta”, como en el caso de los patitos, en el que la primera huella (el primer ser vivo) es definitiva y tiene lugar en un corto periodo crítico. A este circuito del encéfalo que se activa a partir del estímulo señal y pone en marcha una serie de reacciones se le denomina Mecanismo de Liberación Innato (MIL).

Pues bien, la tesis defendida por Joseph Campbell, el mitólogo y profesor estadounidense, nos dice que en el ser humano, los mecanismos innatos de liberación ,serían los arquetipos. Comenta Campbell:

“Dentro del campo del comportamiento animal, que es el único en el que los experimentos controlados han hecho posible llegar a conclusiones dignas de confianza en la observación del instinto, se han identificado dos clases de mecanismos innatos de liberación, a saber, el estereotipado y el abierto, sujeto a huella. En el caso del primero existe una precisa relación cerradura-llave entre la prontitud interior del sistema nervioso y la señal estímulo externa, que desencadena respuesta; de forma que si existieran en la herencia humana muchos, o incluso algunos MsIL de esta clase, podríamos justamente hablar de “imágenes heredadas” en la psique. El mero hecho de que nadie haya podido aún explicar cómo se establecen tales relaciones cerradura-llave no invalida la observación de su existencia: nadie sabe cómo se introdujo el halcón en el sistema nervioso de nuestras aves de corral, sin embargo, numerosas pruebas han demostrado que está allí de facto. Pero la psique humana todavía no ha sido probada satisfactoriamente con relación a tales estereotipos, y así, temo que, pendientes de futuros estudios, debemos simplemente admitir que no sabemos cuán lejos se puede llevar adelante el principio de la imagen heredada cuando se interpretan las universales mitológicas”

Las coincidencias universales, en las mitologías de todos los pueblos a lo largo de la historia, nos indican que  los seres humanos llevamos con nosotros ciertas ideas e imágenes cuya función es actuar como MsIL. Dichas imágenes sirven para liberar la energía hacia conductas que guían el desarrollo individual e inhibir otras que involucionan o estancan al individuo. Ejemplo de las primeras serían el mito del niño divino, que nos impulsa a sacar al niño interior que todos llevamos dentro, el mito del héroe, que nos guía a través de las dificultades de la vida, la unión entre lo masculino y lo femenino en nosotros, etc. Iremos viendo estos aspectos en mayor profundidad en futuros artículos.

Estas imágenes, que encontramos tanto en nuestro inconsciente colectivo como en las imágenes mitológicas, estarían dentro de los llamados mecanismos abiertos, y por lo tanto, pese a que están relacionados con los instintos, también están sujetos al condicionamiento cultural. Este condicionamiento puede modificar la imagen externa del arquetipo, pero su esencia sigue siendo la misma. Como dice Campbell:

“El concepto de las señales estímulo como liberadoras de energía y directoras de la imagen clarifica la diferencia entre la metáfora literaria, que va dirigida al intelecto, y la mitología, que va dirigida ante todo a los mecanismos excitatorios centrales (MsEC) y a los mecanismos innatos de liberación (MsIL) de toda la persona. Según este punto de vista, una mitología operativa se puede definir como un corpus de señales estímulo sostenidas culturalmente, que fomentan el desarrollo y la activación de un tipo específico, o constelación de tipos, de vida humana. Más aún, como ahora sabemos que ninguna imagen ha sido establecida sin lugar a dudas como innata y que nuestros MsIL no son estereotipados, sino abiertos, cualesquiera “universales” que podamos encontrar en nuestro estudio comparativo debemos asignarlas más bien a la experiencia común que a cualidades; mientras que, por otra parte, incluso donde las señales estímulo puedan diferir, no implicará necesariamente que los MsIL también difieren”

Es posible que la pérdida de los símbolos y de la mitología que sufrimos en la civilización actual sea una de las causas que expliquen, entre otras cosas, el aumento de la depresión (que afecta a 350 millones de personas en el mundo y es la principal causa de discapacidad según la OMS), el aumento de la ansiedad, la sensación de vacío y de no tener un sentido vital significativo, o el desarrollo de la sociedad, que prima la productividad y la competitividad por encima de la salud, la felicidad y el bienestar. Sin embargo, la buena noticia, es que estas imágenes nos acompañan siempre, y se activan en determinados momentos, especialmente en los sueños. Es importante prestarles atención e interpretarlos adecuadamente, para hacer consciente su sentido inconsciente, y que nos puedan servir tanto de fuentes de aclaración interna con nosotros mismos como de guías en nuestra vida.

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